2/08/2011
La mujer, el Estado y la revolución
PRÓLOGO Abrir paso a las más profundas y verdaderas reformas
Por Andrea D’Atri
“Habría que considerar irremisiblemente perdidos a aquellos comunistas que imaginaran que se puede consumar una empresa de alcance histórico mundial, como la de establecer las bases de una economía socialista (sobre todo en un país de pequeños campesinos), sin errores, sin retrocesos, sin recomenzar de nuevo múltiples veces tareas inacabadas o mal ejecutadas. No están perdidos (y con mucha probabilidad no sucumbirán) los comunistas que no se dejen arrastrar por las ilusiones ni por el desánimo, y que conserven la fuerza y la flexibilidad necesaria para recomenzar desde cero y consagrarse a una de las tareas más difíciles.” Lenin, 1922
“Todo el que se inclina ante los hechos consumados es incapaz de preparar el porvenir.” Trotsky, 1936
I
Rusia –el eslabón más débil de la cadena de países imperialistas- llegó a la dictadura del proletariado, antes que los países avanzados. Reformas profundas que se prometían en las democracias más avanzadas de Occidente, se plasmaron en la nación más atrasada de Europa, empujándola violentamente a ocupar un puesto de vanguardia en la historia mundial. Pero su atraso económico y cultural, junto con la derrota del movimiento obrero de los países avanzados, eran fuerzas poderosas que se erigían entre el momento inicial de la revolución y el objetivo final del socialismo.
La dirección del Partido Bolchevique estaba convencida de que sólo una revolución triunfante en el seno de la moderna Europa impulsaría nuevamente las fuerzas agotadas del proletariado ruso y de su economía arrasada por el esfuerzo bélico, permitiendo elevar el nivel cultural de las masas que, durante siglos, se vieron atenazadas por el zarismo, la superstición y los patriarcas de la Iglesia Ortodoxa. “No cabe duda que la revolución socialista en Europa debe estallar y estallará. Todas nuestras esperanzas en la victoria definitiva del socialismo se fundan precisamente en esta seguridad y en esta previsión científica”, escribía Lenin, en enero de 1918. (1) Es cierto que, como señala Isaac Deutscher, “los bolcheviques hicieron su Revolución de Octubre de 1917 con la convicción de que lo que ellos habían iniciado era ‘el salto de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad’. Vieron al orden burgués disolviéndose y a la sociedad clasista derrumbándose en todo el mundo, no sólo en Rusia.”(2) Pero el país exhausto por su participación en la guerra imperialista, tuvo que pasar por “una guerra civil franca y encarnizada” en la que “la vida económica se subordinó por completo a las necesidades del frente.”(3)
Entre 1918 y 1921, cuando el flamante estado obrero vivió el período conocido como “comunismo de guerra”, los esfuerzos se concentraron en la industria militar y en combatir el hambre que asolaba las ciudades: “una reglamentación del consumo en una fortaleza sitiada”, dirá Trotsky.(4) Mientras tanto, la revolución era derrotada en la avanzada Alemania y las fuerzas conservadoras del antiguo orden europeo recuperaban cierto equilibrio. En toda Rusia, la industria producía menos de una quinta parte de lo que había producido antes de la guerra imperialista; Moscú contaba con la mitad de población que antes de la contienda, Petrogrado con apenas un tercio. A principios de 1919, el proyecto de la reacción europea de rodear a la naciente república de los soviets se puede decir que había sido consumado: al oeste, asediaban el ejército alemán y la flota inglesa, los checoeslovacos y las tropas blancas comandadas por Kolchak; al norte, tropas inglesas, francesas, americanas y serbias; al sur, franceses, ingleses y el ejército blanco comandado por Denikin; al este, los japoneses y los jefes cosacos, antiguas cabezas de las fuerzas represivas imperiales.
En medio de esta situación, la expectativa de los dirigentes bolcheviques en la revolución alemana no era una mera ensoñación de líderes trasnochados: si el poder soviético se había sostenido en sus primeros meses, se lo debía al proletariado europeo, donde se destacaba la heroica clase obrera germana que –envuelta en el drama de la guerra imperialista y vestida con los uniformes de marineros y soldados- había derrocado al Reich. El destino de la revolución rusa, para Lenin y Trotsky, se encontraba atado indisolublemente a la resolución que, finalmente, tuviera esta monumental batalla de clases en uno de los países capitalistas más avanzados de la época.(5) Y sin embargo, en medio de esta situación dramática que nublaba el horizonte de la Rusia soviética, haciéndole temer a los revolucionarios un casi seguro retroceso en las posiciones conquistadas, redoblaron la apuesta y el primer estado obrero de la historia se proveyó de una legislación particularmente vanguardista. “El régimen soviético no tenía aún un mes de existencia cuando publicó un decreto que el gobierno provisional no había sido capaz de elaborar a los ocho meses de estar en el poder: la ley del divorcio y más particularmente el divorcio por consentimiento mutuo. Casi al mismo tiempo el matrimonio civil reemplazó al religioso. (…). El fin de esta reforma, según uno de los principales legisladores de la época consistía en transformar una institución que ‘ha de dejar de ser una jaula donde los esposos tienen que vivir a la fuerza.’”(6)
El historiador Henri Chambre señala que la legislación soviética se sometía a dos principios fundamentales: “la emancipación de la mujer y la desaparición de la desigualdad de derechos entre el hijo natural y el hijo legítimo.”(7) Es la misma apreciación de Wendy Z. Goldman, que ya desde las primeras páginas de La mujer, el Estado y la Revolución indica que, “desde una perspectiva comparativa, el Código de 1918 se adelantaba notablemente a su época. No se ha promulgado ninguna legislación similar con respecto a la igualdad de género, el divorcio, la legitimidad y la propiedad ni en América ni en Europa. Sin embargo, a pesar de las innovaciones radicales del Código, los juristas señalaron rápidamente ‘que esta legislación no es socialista, sino legislación para la era transicional’. Ya que este Código preservaba el registro matrimonial, la pensión alimenticia, el subsidio de menores y otras disposiciones relacionadas con la necesidad persistente aunque transitoria de la unidad familiar. Como marxistas, los juristas estaban en la posición extraña de crear leyes que creían que pronto se convertirían en irrelevantes.”
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12/14/2010
¡Basta de dilaciones! ¡Que se apruebe el derecho al aborto libre, seguro y gratuito!
Con gran repercusión mediática, esta semana se anunció que el Congreso había iniciado el debate por el derecho al aborto. Pero lo que hubo fue apenas una primera audiencia pública en la Comisión de Legislación Penal, presidida por el diputado Juan Carlos Vega (Coalición Cívica), quien ya adelantó que no tiene tomada una posición y pidió que “se dejen de lado ultrismos religiosos y feministas”. “Ultra–lento” el debate, podemos decir… porque se cuentan por millares las mujeres que en todos estos años han muerto por las consecuencias del aborto clandestino. El año pasado –y según cifras oficiales– más del 20% de lo que se denomina “muertes maternas” fueron por abortos inseguros.
“Estoy tranquila, confío en el liderazgo de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner”
Estas palabras de la fundamentalista y reaccionaria Cynthia Hotton –la tenaz opositora al matrimonio igualitario, amiga de Cobos y de la fascista Cecilia Pando– sólo subrayan la conocida intransigencia de Cristina Kirchner a legalizar el aborto, en una Argentina donde los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se ven altamente vulnerados: crecen dramáticamente los índices de embarazo adolescente y de mortalidad materna –que es de 18 mujeres por cada 100 mil nacimientos en Buenos Aires y de 160 en el noroeste del país–, además de venderse más de un millón y medio de comprimidos de la droga abortiva misoprostol –sólo en el circuito legal–, lo que equivale a la realización de casi 400 mil abortos anuales.
La Iglesia subsidiada por el Estado, la misma que encubre abusadores y que apoyó y fue cómplice de la dictadura genocida, actualmente presidida por el cardenal Bergoglio –directamente implicado en la desaparición de sacerdotes durante la dictadura– es la principal opositora al derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos. Ya vimos cómo su reaccionaria campaña contra el matrimonio igualitario fue derrotada por el inmenso apoyo popular que tuvo esa ley. Si no avanzamos más rápidamente en nuestros derechos y sobre esta derrota de clericales y derechistas, es justamente, porque la presidenta –que gusta hablar de los derechos “del género”– sostiene la misma posición que la Iglesia. No por nada, la Iglesia ya había considerado que Cristina “mostró una mayor sensibilidad religiosa”, que auspicia mejor relación con la Curia.
Apenas una minoría de parlamentarios oficialistas y opositores de la UCR y las lides de Carrió apoyan este proyecto, promovido mayoritariamente por los bloques de la centroizquierda. El puñado de diputados K que apoyan el proyecto, deberán vérselas con Cristina y con la kirchnerista Patricia Fadel, quien adquirió resonancia mediática por los llamados que intercambió recientemente con su amiga Hotton, durante el tratamiento del presupuesto. Fadel, el año pasado, ya se había encargado de recordarle a sus compañeros que la presidenta estaba en contra del derecho al aborto, cuando fue secretaria parlamentaria del bloque K.
Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir
Como siempre lo decimos, el aborto es punible en la Argentina y, sin embargo, eso no impide que las mujeres interrumpan voluntariamente su embarazo bajo las más diversas circunstancias y razones. Por eso, estar en contra del derecho al aborto no es estar a favor de la vida, sino a favor del aborto clandestino: una realidad que ya existe y que sólo consigue que miles de mujeres sufran problemas de salud y centenares de trabajadoras y desocupadas, las jóvenes más pobres del país, mueran por las consecuencias de esta clandestinidad.
Por eso, Pan y Rosas y el PTS reclaman la inmediata aprobación del proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Pero estamos convencidos que ni el oficialismo ni la oposición patronal estarán dispuestos a dar un paso adelante por nuestros derechos si no ponemos en marcha un gran movimiento nacional de lucha, en las calles, que exprese la voz de las mayorías –que en todas las encuestas señalan su aprobación del derecho al aborto–, para que la ley se apruebe sin dilaciones.
10/21/2010
"Mira Kristina, que popular, banca a Pedraza que asesina por luchar"
Denunciamos a Pedraza y a toda la burocracia sindical, responsables de este terrible asesinato. Una burocracia que el viernes pasado estuvo en el acto de Moyano en River, junto a Cristina Fernández, y ayer tiró a matar contra las y los compañeros que estaban movilizándose contra la tercerización, un régimen con el que esta burocracia tiene relación directa. Son los mismos que en los 70 delataban a los militantes combativos. Desde EnClaveROJA, Pan y Rosas, No Pasarán y los Estudiantes Terciarios de la 9 de Abril nos movilizamos en todo el país, junto a las y los trabajadores, para exigir el castigo a los culpables materiales e intelectuales de este hecho.
Las y los estudiantes no podemos permitir que se naturalice este hecho aberrante, y que se siga atacando y asesinando a quienes luchamos por nuestros derechos. Ayer fueron Darío y Maxi, asesinados por la policía de Duhalde y Anibal Fernández, Julio López continúa desaparecido, luego fue Fuentealba asesinado por la policía de Sobisch, ahora Mariano asesinado por la burocracia sindical “nacional y popular” de los K. Y los responsables… impunes! Mientras tanto el gobierno de los K tiene a miles de procesados por luchar: a los compañeros de EnClaveROJA y el PTS Juan, Pato y Jesica de Filo y Sociales procesados por apoyar a las y los trabajadores de Kraft en su legítima pelea por los puestos de trabajo; Martino preso por denunciar la masacre del asesino Estado de Israel contra el pueblo palestino; miles de casos de gatillo fácil contra los pibes pobres, Luciano Arruga desaparecido por la maldita bonaerense…
Por todo esto, decimos que sólo con nuestra movilización independiente en las calles, junto a las y los trabajadores, y sin depositar ninguna confianza en el gobierno K –que cínicamente sale a “repudiar” los hechos, cuando SU burocracia es la responsable y asesina- ni en su justicia, podemos ponerle un freno a la criminalización y represión de los luchadores, y arrancar todos nuestros derechos. En esta pelea, hoy más que nunca, tenemos que unirnos a las y los trabajadores como los de Kraft que hoy cortaron la Panamericana, a los del Subte que ayer hicieron paro y hoy levantan los molinetes para repudiar el asesinato de Mariano, mostrando la respuesta del sindicalismo de base ante los ataques de la burocracia asesina. Fueron También los obreros sin patrón de Zanón quienes ayer pararon la producción en repudio a este ataque de la burocracia sindical. Tenemos que fortalecer la unidad obrero-estudiantil que es la única capaz de torcerle el brazo al gobierno y su burocracia, para conquistar los derechos del pueblo trabajador y pobre.
Las y los estudiantes que venimos luchando en defensa de la educación pública tenemos que denunciar que este mismo gobierno que desfinancia nuestra educación, mientras destina subsidios millonarios a las grandes empresas como las del transporte, es el responsable de mantener bajo precarización laboral a un 40% de los trabajadores, es el que banca a la burocracia sindical que persigue, hostiga y mata a los trabajadores, y es el que garantiza la impunidad a los asesinos mientras criminaliza a los que luchan. Levantemos nuestra voz y ganemos las calles el día de hoy, junto a las y los trabajadores, para expresar nuestro más enérgico repudio ante este feroz asesinato y las balas disparadas contra los trabajadores.
Agrupación de Mujeres PAN Y ROSAS
Agrupación Nacional EN CLAVE ROJA
Agrupación juvenil NO PASARÁN
Estudiantes Terciarios en la Corriente Nacional 9 de Abril
PTS e Independientes
Más de 2.500 mujeres participaron de la Asamblea por el Derecho al Aborto
La Iglesia y el PCR no pudieron impedir que quienes queremos unir nuestras fuerzas para poner en pie un movimiento de lucha por el derecho al aborto, convocáramos a una masiva asamblea, en la que participaron más de 2.500 mujeres. Allí tomaron la palabra compañeras del Plenario de Trabajadoras, Andrea D’Atri, del PTS y fundadora de Pan y Rosas, una representante de la FUBA y otras compañeras. Fue muy destacada la participación de una delegación de obreras de Kraft. Lorena Gentile, de la Comisión Interna, presentó a la asamblea la propuesta de hacer una campaña por la salud de las trabajadoras, contra las muertes obreras, por comisiones de seguridad e higiene de las propias trabajadoras y trabajadores de la fábrica. Pidieron que apoyemos las medidas de lucha que llevarán a cabo para que la empresa reconozca esta comisión y también plantearon que no quieren ni una muerte obrera más, ni una mujer muerta más por abortos clandestinos.
Su propuesta fue votada por unanimidad, como también la propuesta de realizar una Jornada Nacional de Lucha por el Derecho al Aborto, el 20 de octubre.